Alianza Académica, colectivo de profesores, estudiantes y empleados universitarios; unidos, desde hace décadas, por el deseo de contribuir al engrandecimiento de la más vieja Casa de Altos Estudios del Continente Americano, hace uso de este medio para, en ocasión del reciente llamado a paro decretado por nuestra Federación de Asociaciones de Profesores de la UASD, FAPROUASD, llevar al ánimo de sus dirigentes y afiliados las consideraciones siguientes.

En primer lugar, reiterar nuestra posición de apoyo a la Universidad y a su justa lucha por un mayor presupuesto, externado – entre otras ocasiones – mediante comunicado dirigido al Rector Magnífico y demás integrantes del Consejo Universitario, en octubre del año pasado.  Como se recordará en aquella oportunidad, hacíamos un llamado a las autoridades gubernamentales competentes para que, aún en el marco de la disciplina fiscal invocada por quienes actualmente dirigen la nación, se buscaran los medios necesarios para producir un aumento a la Universidad cónsono con su rol de formadora de los cuadros técnicos – y políticos – que demanda la conducción de los asuntos públicos, al tiempo que entidad promotora de la equidad, a través de una educación incluyente para todos los sectores del pueblo dominicano.  En el marco de ese pedimento, igualmente, hacíamos voto por el rescate de los más auténticos valores que han pautado la vida universitaria desde el glorioso Movimiento Renovador; entre los cuales, destacábamos la solidaridad, propia de toda entidad diversa y plural, que reclama para sí el concepto de familia.

Siguiendo esa tónica, queremos convocar a la reflexión a los sectores – y personalidades – atinentes, de manera que sean debidamente considerados los alcances que puede tener una medida tan drástica como la suspensión de la docencia desde el inicio mismo del semestre,   de la cual no conocemos precedente alguno.  Dicha acción podría inclinar la balanza de opinión en contra de la causa del profesorado entre amplios estamentos de la sociedad, particularmente, entre los bachilleres de reciente ingreso –y sus familiares-, por cuanto si aún no han tenido la oportunidad de conocer a sus docentes, mal podrían tener el tiempo mínimo de convivencia con éstos como para desarrollar lazos de afectividad que puedan hacerlos permeables a la demanda salarial de los universitarios.

En tal virtud, entendemos procedente una táctica flexible, de aumento gradual de la presión, la cual debemos asegurarnos que esté debidamente dirigida, en primer lugar, a quienes tienen el poder de decisión correspondiente, evitando así el levantamiento de consignas que promuevan – más aún – la división de la Comunidad Universitaria, en la perspectiva de que ninguna lucha si se instrumentaliza con fines ganancia de causa interna tiene posibilidades de triunfar.

Exhortamos, por tanto, a los dirigentes de las diferentes entidades gremiales a establecer acuerdos mínimos que permitan canalizar las justas demandas de profesores y empleados “con razón, con ventaja y sin sobrepasarnos”, como decía un histórico conductor de multitudes; procurando – al margen de cuestionamientos que pueden ser “diferidos”- mantener a las autoridades como aliados en este proceso reivindicativo, que es parte de una causa común, de profundo sentido estratégico, que requiere el mayor nivel de unidad interna, como lo constituye la justa asignación del presupuesto que por Ley le corresponde a la UASD.

Hacemos un llamado, por tanto, a combinar la lucha con la docencia; la cual debe arrancar conforme a lo previsto en el calendario académico con el cual la Universidad  se ha obligado frente al país.  Como se dijera en una época, la consigna también ahora deber ser: “la UASD abierta; impartiendo docencia y creando consciencia”.-

 Comité Ejecutivo de Alianza Académica

Ciudad Universitaria, 27 de enero de 2016


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